La gestión de Guido Gómez Mazara al frente del INDOTEL ha mostrado una decisión que merece respaldo: abrir el mercado de las telecomunicaciones a mayor competencia. Durante demasiado tiempo los usuarios dominicanos han tenido opciones limitadas en un sector esencial para la vida moderna. Si un nuevo operador cumple las exigencias legales, técnicas y de seguridad establecidas por el Estado, permitirle competir no debería verse como una amenaza, sino como una oportunidad.
La competencia obliga a mejorar. Puede traducirse en mejores precios, mayor cobertura, nuevas inversiones, innovación tecnológica y un servicio de mayor calidad. Ese debe ser el centro de cualquier discusión sobre la entrada de nuevos actores al mercado, por encima de narrativas que desvíen el debate hacia consideraciones ajenas a los intereses concretos de los consumidores.
INDOTEL tiene la responsabilidad de garantizar reglas claras, seguridad y transparencia, pero también de evitar que el mercado se cierre sobre pocos competidores. En esa dirección, Guido Gómez Mazara parece haber entendido algo fundamental: regular también implica crear condiciones para que la competencia funcione. Y cuando la competencia funciona, quien termina ganando es el ciudadano.
