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Una anarquía que cuesta vidas

por Glenn Davis Felipe Castro
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Periodista Glenn Davis

Las cifras retratan un problema que hace tiempo dejó de ser únicamente de tránsito. República Dominicana tiene alrededor de 3.8 millones de motocicletas registradas y, solo entre enero y julio, ingresaron otras 194,017. Cuando el vehículo asociado al 65 % de las muertes por accidentes continúa creciendo a ese ritmo, estamos ante un asunto de seguridad pública.

La motocicleta es una herramienta indispensable para miles de dominicanos: transporta trabajadores, sostiene pequeños negocios y permite llegar donde el transporte colectivo no llega. El problema no es el motor, sino la permisividad que durante años convirtió nuestras calles en territorio donde semáforos, cascos, carriles y otras reglas parecen opcionales para demasiados conductores.

El nuevo director del Intrant, Juan Manuel Méndez, recibe así uno de sus desafíos más difíciles. Ordenar el tránsito dominicano será imposible sin enfrentar seriamente el desorden de las motocicletas. No se trata de perseguir motoristas, sino de hacer cumplir la ley. Con casi cuatro millones de unidades circulando y miles más entrando cada mes, seguir posponiendo ese orden se paga, literalmente, con vidas.

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