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El dolor no puede ser negocio

por Glenn Davis Felipe Castro
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Periodista Glenn Davis Felipe Castro

La Operación Onco14 toca una fibra especialmente sensible: la sospecha de que recursos vinculados a pacientes con cáncer pudieron ser usados para alimentar un esquema de beneficios privados. La medida de coerción no es una condena, y todo proceso debe respetar la presunción de inocencia. Pero la naturaleza de los hechos investigados obliga a mirar el caso con particular severidad.

Cuando se habla de cambios de indicaciones médicas, sellos falsos, doble facturación, medicamentos incompletos o fondos desviados, no estamos ante simples irregularidades administrativas. Estamos ante la posibilidad de que la enfermedad, el miedo y la necesidad de tratamiento hayan sido convertidos en oportunidad de lucro. Pocas formas de corrupción resultan tan hirientes como aquella que se instala cerca de un paciente vulnerable.

La justicia tendrá que probar responsabilidades y recuperar lo que corresponda. Pero el país también debe revisar cómo se supervisan las entidades que manejan recursos públicos, donaciones, medicamentos y servicios de salud. El cáncer ya impone suficiente sufrimiento a las familias; permitir que alguien negocie con ese dolor sería una derrota moral que ninguna sociedad decente debería tolerar.

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