Hace unos días escribí un mensaje de texto, lo copié y se lo mandé a varios compañeros amigos de la provincia, con quienes no había hecho contacto y que ya estaban con otros precandidatos distintos al mío.
Me lo respondieron de distintas maneras: unos en reflexión y otros argumentando cosas banales.
—Compañero —le decía yo—, sé que debía haberte escrito antes, pero nunca es tarde, hermano, y de verdad lo hago, no tanto por mí, más bien por ti, por el país y por el partido.
Aunque sé que estás mirando para otro lado, quiero que reflexiones y me acompañes a trabajar por el compañero Francisco Javier García. Es la mejor opción en estos momentos.
Necesitamos ganar las próximas elecciones. El país no soporta más a esta gente del Gobierno, el pueblo está desesperado y solo él, Francisco, está preparado para dirigir los destinos del país en estos momentos y, sobre todo, es el que tiene las herramientas para enfrentar este proceso electoral que se avecina.
No nos equivoquemos, hermano.
Recuerda que fue él, y no otro, el primero que salió a visitar y a escuchar a los compañeros pueblo por pueblo, en más de una ocasión; él, y no otro, el que respondió preguntas incómodas por todo el territorio nacional, en momentos difíciles; fue él, y no otro, el que le allanó el camino a nuestro presidente y al secretario general para que se conduzcan sin obstáculos por las sendas ya recorridas.
Él, y no otro, fue el que salió a dar la cara por nuestro partido cuando teníamos miedo y el panorama estaba en una maraña de confusión y muchos compañeros flaqueaban.
“Algunos leían y asentían aprobando mis alegatos”.
“Otros argumentaban estereotipos que repiten como cotorras”.
—No es verdad, compañero —le dije a uno—. Ese argumento de que los Estados Unidos tienen preferidos, la embajadora de ese país lo acaba de deshacer.
—Aunque te digo que nuestro candidato no tiene compromisos con nadie, solo con el pueblo dominicano.
—Hay que ser valiente —le dije a otro— para enfrentar a este Gobierno intimidante, como lo hace él.
Les iba contestando de acuerdo a sus respuestas.
—El mío no tiene miedo de nada ni de nadie. Por eso es, quizás, el único que hace una oposición frontal.
Se diluían las falacias hechas discursos.
—La consulta va, por encima de sus destructores —le argumenté a otros—. Dejen sus miedos. El partido sabe lo que hace.
Debe ser una consulta amplia, democrática y casi abierta, pero en orden.
Porque no es verdad que en estos momentos de conquista y crecimiento se le debe quitar la oportunidad de ejercer el voto a los que se fueron y decidieron volver a casa, aunque aparezcan en dos listados.
A los que nunca habían estado y se han dado cuenta de que este es el camino correcto.
Y a los que no militan en ninguna otra fuerza política.
Todos deben tener derechos ahora, para que mañana, en las elecciones generales, tengamos la autoridad de conducirlos a trabajar por el que resulte ganador.
Dejen a la Comisión Nacional en paz.
—¡No es así, compañero! —le respondí a otro, tras insinuar sobre la preferencia de Danilo Medina hacia un candidato—. Fájense a buscar sus votos, que al parecer se les hizo tarde.
No es verdad que Danilo tiene preferencias por nadie.
Y si las tuviera, ¿no piensas tú —le dije— que sería por la mejor carta que puede jugar el PLD?
Danilo es inteligente.
¿Que sería por quien reúne a su lado a los principales amigos de él?
¿Por quien tiene consigo a sus asistentes personales?
¿No piensas tú? —le repetí— que si nuestro presidente está mandando alguna señal, esa señal ¿no sería a favor de ese que anda junto a:
Mirian Cabral
Rober de la Cruz
Carlito Pared
Alejandro Montás
Radhamés Camacho
Simón Lizardo
Monchi Fadul
Y a otros tantos que, si hoy no se han declarado, es por el compromiso que tienen con la organización del evento del 18 de octubre.
—¡Eso es verdad, mi hermano! —razonaban algunos.
—Tienes razón —exclamaban otros.
—¡Claro que es verdad! Claro que tengo razón.
El Comité Político son 45 compañeros y alrededor de 30 o 32 compañeros de ese organismo son parte de este equipo.
Y han dicho:
Firme con F.J.
Aunque no lo veas y aunque otros alarden falsamente de tenerlos.
¿Mentira o verdad?
Más de 900 miembros del CC han dicho:
Firme con FJ.
De una matrícula de mil 600, para un 56 %.
Cosa que no se puede negar.
¿Mentira o verdad?
Se podrán imaginar, entonces, la cantidad superior de presidentes provinciales, municipales, de distritos, de comité intermedio, comité de base y miembros del partido que nos acompañan.
Esos compañeros no se lleven de cuentos. Son los que saben ganar y han ganado siempre.
Hemos hecho en estos días una revolución en la provincia de Azua, un trabajo arduo, cambiando de color territorios que estaban en rojo.
¿Mentira o verdad?
¡Pronto lo sabremos!
Esos compañeros del CP, del CC, los provinciales, municipales, de distritos y de circunscripción, saben y se han dado cuenta de que, para ganarle al PRM y para enfrentar al faraón o mesías que nos traicionó y que se cree ganador, tenemos que llevar al montículo nuestro mejor lanzador.
No se puede usar cualquier pícher de relevo para el juego final.
Debe ser un prospecto que no tenga miedo de salir del bullpen, que no tenga que mandar a explorar el terreno primero para poder subir a la lomita.
Un lanzador de Grandes Ligas que conozca a sus adversarios y que use el lanzamiento adecuado; que tenga varios lanzamientos letales; que sepa usar la curva grande, el cambio circular a 85 y la recta de cuatro costuras a una velocidad de 98 millas por hora.
Y que tenga, además, un slider de reserva para sacar a su contrincante por la vía del ponche.
Ese lanzador debe también tener la capacidad de pararse en la caja de bateo y sacarla de cuadrangular con las bases llenas para ganar el partido.
Y esa hazaña, compañeros y compañeras, solo la puede hacer un pelotero con sobrada experiencia.
Un prospecto que haya puesto a su equipo a ganar varias veces, que no le tiemble el pulso y que dé la cara por todos nosotros.
Ese pelotero al que el equipo de los Alibaba le teme como el diablo a la cruz será el próximo presidente de la República.
Ese valiente trabajador incansable, sin miedo, se llama:
Francisco Javier García.
