La entrada en vigencia del nuevo Código Penal estuvo rodeada de confusiones sobre la fecha exacta de su aplicación. Sin embargo, lo verdaderamente importante es que el país ya inició una nueva etapa jurídica y que, desde su entrada en vigor, las conductas tipificadas en la Ley 74-25 quedan sujetas a las sanciones que esta establece. La discusión sobre el calendario ya perdió relevancia; ahora corresponde cumplir la ley.
Durante un año, el Código permaneció en período de vacatio legis para que jueces, fiscales, abogados, policías, instituciones y ciudadanos conocieran su contenido antes de su aplicación. Ese plazo concluyó y, con él, también termina cualquier margen para alegar desconocimiento. La nueva legislación incorpora decenas de delitos, endurece sanciones y modifica aspectos fundamentales del sistema penal que impactan tanto a dominicanos como a extranjeros que se encuentren en el territorio nacional.
El mejor consejo en este momento es sencillo: leer el nuevo Código Penal. Ninguna sociedad fortalece su Estado de derecho si sus ciudadanos desconocen las normas que regulan su convivencia. La ley no fue concebida para sorprender a nadie, sino para orientar la conducta de todos. A partir de ahora, más que debatir su contenido, el reto será conocerlo, respetarlo y exigir que se aplique con el mismo rigor para todos, sin privilegios ni excepciones.
