Washington.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este lunes que planea suspender temporalmente el impuesto federal a los combustibles, como respuesta al aumento de los precios del petróleo y la gasolina en medio de la crisis internacional provocada por la guerra contra Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz.
En declaraciones ofrecidas a la cadena CBS, Trump explicó que la medida se aplicará por un período limitado y que el gravamen volvería de forma gradual cuando bajen los precios de los hidrocarburos.
“Vamos a eliminar el impuesto a la gasolina por un periodo de tiempo, y cuando baje el precio, permitiremos que se reintroduzca gradualmente”, afirmó, sin ofrecer una fecha concreta para el inicio o final de la medida.
El anuncio se produce un día después de que el secretario de Energía, Chris Wright, adelantara que la Administración evaluaba congelar el impuesto federal a los combustibles para aliviar la presión sobre los consumidores.
Actualmente, los impuestos federales incluyen un cargo de 18.3 centavos por galón para la gasolina y de 24.3 centavos para el diésel, además de una tarifa mínima adicional destinada al fondo de tanques subterráneos con fugas.
La decisión llega en un contexto de fuerte encarecimiento del combustible. Según el reporte, el precio promedio nacional de la gasolina en Estados Unidos se sitúa en 4.52 dólares por galón, con un aumento de más del 50 % desde el inicio del conflicto.
La presión sobre los mercados energéticos se disparó después de que Irán interrumpiera el paso por el estrecho de Ormuz, ruta estratégica por la que transitaba cerca del 20 % del crudo mundial.
Ese cierre ha generado incertidumbre en los mercados, afectado cadenas de suministro y elevado con fuerza el precio del petróleo.
De acuerdo con datos citados de la Agencia Internacional de la Energía, el suministro perdido por el conflicto alcanza ya los 14 millones de barriles diarios.
