Ciudad del Vaticano.– El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, reafirmó este jueves ante el papa León XIV el compromiso de su país con la paz y la dignidad humana, durante una reunión celebrada en el Vaticano en medio de tensiones recientes entre el pontífice y el presidente Donald Trump.
Rubio resumió el encuentro en sus redes sociales, donde aseguró que la cita sirvió para subrayar una agenda compartida con la Santa Sede.
“Me reuní con @pontifex para subrayar nuestro compromiso compartido de promover la paz y la dignidad humana”, escribió.
La reunión se produce luego de varios ataques verbales de Trump contra León XIV por su postura crítica frente a la guerra en Irán, una diferencia que había tensado el clima entre Washington y el Vaticano en las últimas semanas.
Pese a ese contexto, el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, aseguró que el encuentro refleja la fortaleza del vínculo bilateral.
“El encuentro subraya la fuerte relación entre Estados Unidos y la Santa Sede y su compromiso común en la promoción de la paz y de la dignidad humana”, indicó en un comunicado.
Según la misma fuente, ambas partes abordaron además temas de interés común para Occidente y repasaron asuntos internacionales urgentes.
Tras la audiencia con el papa, Rubio sostuvo una segunda reunión con el secretario de Estado vaticano, el cardenal Pietro Parolin, con quien conversó sobre cooperación mutua, iniciativas humanitarias en el hemisferio occidental y esfuerzos para una paz duradera en Oriente Medio.
El portavoz estadounidense agregó que el diálogo también reflejó la alianza entre Washington y la Santa Sede en la defensa de la libertad religiosa.
La visita de Rubio al Vaticano ocurre mientras persisten las fricciones entre León XIV y Trump. El pontífice ha cuestionado abiertamente posturas del mandatario sobre Irán, mientras desde Washington han surgido nuevas críticas a sus posiciones.
Antes de este viaje, Rubio había adelantado además su interés en conversar con el papa sobre la distribución de ayuda humanitaria en Cuba, aprovechando el histórico papel mediador que el Vaticano ha desempeñado entre Washington y La Habana.
