Santo Domingo.– La Alianza Evangélica Dominicana (AED) expresó su respaldo a las disposiciones contenidas en la Ley No. 74-25, que tipifican y sancionan la difamación y la difamación extorsiva, al considerar que la normativa fortalece la protección del honor, la dignidad y la reputación de las personas frente a campañas de descrédito y chantaje.
La posición fue fijada por el presidente de la entidad, obispo Reynaldo Franco Aquino, quien afirmó que la República Dominicana necesita consolidar una cultura de responsabilidad, verdad y respeto, en la que la libertad de expresión se ejerza dentro de límites éticos y de respeto a la dignidad humana.
“La libertad de expresión es un derecho fundamental que debemos proteger, pero la difamación deliberada, la mentira organizada, la calumnia y el chantaje reputacional no son derechos; son acciones que destruyen personas, familias, instituciones y la confianza social”, expresó.
La AED destacó que el artículo 209 del nuevo Código Penal sanciona la difamación extorsiva cuando una persona realiza imputaciones falsas o lesivas contra otra, a través de medios de comunicación o plataformas digitales, con el propósito de obtener dinero, favores o cualquier otro beneficio.
Según explicó la organización, la legislación establece penas de cinco a diez años de prisión mayor y multas de diez a veinte salarios mínimos del sector público, con agravantes cuando el hecho es cometido por dos o más personas de manera coordinada.
Franco Aquino sostuvo que estas prácticas se han vuelto cada vez más frecuentes en entornos digitales, donde, según dijo, algunos sectores impulsan campañas sistemáticas para destruir reputaciones y luego intentar negociar su cese.
La entidad aclaró que estas disposiciones no deben interpretarse como una limitación al periodismo responsable ni al derecho ciudadano de denunciar actos de corrupción o irregularidades sustentadas, sino como una diferenciación entre la denuncia legítima y las campañas fabricadas con fines de presión o beneficio.
La Alianza Evangélica también fundamentó su posición en principios bíblicos relacionados con la verdad y el falso testimonio, y llamó a comunicadores, creadores de contenido, líderes sociales y ciudadanos a ejercer con responsabilidad el uso de las plataformas digitales.
