Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que le gustaría quedarse con el petróleo de Irán y dejó abierta la posibilidad de una eventual acción sobre la isla de Jarg (Kharg Island), punto clave para las exportaciones petroleras de la República Islámica, en medio de una creciente tensión militar en Oriente Medio.
De acuerdo con una entrevista reseñada por Financial Times y citada por otros medios internacionales, Trump dijo que, si fuera por él, preferiría controlar el petróleo iraní. En ese mismo contexto, al ser consultado sobre la posibilidad de una incursión en la isla de Jarg, respondió que Estados Unidos tiene “muchas opciones” y no descartó una operación sobre ese enclave estratégico.
Las declaraciones se producen mientras aumenta la atención sobre un posible cambio de fase en el conflicto. Reportes de The Washington Post y otros medios internacionales señalan que el Pentágono se encuentra evaluando o preparando opciones para una eventual incursión terrestre en Irán, una operación que podría prolongarse durante varias semanas si finalmente recibe luz verde política.
En paralelo, el buque de asalto anfibio USS Tripoli llegó al área de responsabilidad del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), reforzando el despliegue militar estadounidense en la región. Distintas coberturas coinciden en que la nave transporta unos 3,500 marineros y marines, además de aeronaves y otros recursos tácticos.
A esto se suma que el Pentágono también estaría valorando el envío de hasta 10,000 soldados adicionales a Oriente Medio, sobre una presencia militar que varios reportes sitúan ya en torno a 50,000 efectivos en la zona. Esa combinación de movimientos ha elevado los temores de una escalada mayor en una región donde el conflicto ya está impactando los mercados energéticos y la seguridad marítima.
La importancia de la isla de Jarg radica en que constituye uno de los principales puntos de salida del petróleo iraní. Cualquier operación sobre ese territorio tendría un fuerte efecto económico y estratégico, no solo para Irán, sino también para el mercado mundial del crudo, que ya muestra señales de presión por la guerra y por la fragilidad del paso en el estrecho de Ormuz.
