Bangkok. – Tailandia vivió este domingo un giro político inesperado: el partido conservador Bhumjaithai (BJT), del primer ministro Anutin Charnvirakul, obtuvo una amplia victoria en las elecciones generales, mientras la mayoría del electorado votó a favor de reformar la Constitución heredada de la junta militar.
Con el escrutinio casi completo, el Bhumjaithai se perfila como la primera fuerza política del país, con al menos 195 de los 500 escaños del Parlamento, muy por encima del reformista Partido del Pueblo (PP), que alcanzó 114, y del populista Pheu Thai (PT), con 78.
La jornada electoral coincidió con un referéndum constitucional, en el que cerca del 60 % de los votantes respaldó cambiar la actual Carta Magna, redactada durante el régimen militar que gobernó entre 2014 y 2019. El resultado confirma el deseo ciudadano de reformas, aunque no se tradujo en una victoria electoral para las fuerzas reformistas.
“Aceptamos con humildad la decisión del pueblo”, declaró Anutin Charnvirakul desde Bangkok, al celebrar una victoria que calificó como “la de todos los ciudadanos”.
El resultado sorprendió a analistas y votantes, ya que el Partido del Pueblo —heredero del disuelto movimiento Avanzar— era el favorito en los sondeos. Su líder, Natthaphong Ruengpanyawut, reconoció el revés y afirmó que respetarán el proceso parlamentario y permitirán que el ganador intente formar gobierno.
El ascenso del Bhumjaithai se explica en parte por una campaña de fuerte tono nacionalista, el apoyo de clanes políticos regionales y el contexto de tensión fronteriza con Camboya, además del desgaste de las fuerzas reformistas, que moderaron su discurso para evitar choques con el poder judicial y militar.
Para gobernar, Anutin necesitará 251 escaños, por lo que se prevé la apertura de negociaciones con partidos tradicionales, incluido el Pheu Thai, en un escenario que mantiene la incertidumbre política pese al claro mensaje reformista expresado en las urnas.
En paralelo, el proceso de reforma constitucional apenas comienza y contempla al menos dos plebiscitos adicionales, considerados por amplios sectores como un paso clave hacia una democracia más plena en el país asiático.
