Nueva York. Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, volverán este jueves a la Corte del Distrito Sur de Nueva York para una audiencia clave dentro del proceso criminal que enfrentan en Estados Unidos, en un caso que ha mezclado acusaciones de narcotráfico con una fuerte disputa legal por el dinero destinado a su defensa.
Maduro y Flores permanecen detenidos en Brooklyn desde su captura el pasado 3 de enero, y ambos se declararon no culpables en su primera comparecencia ante la justicia estadounidense. El caso está en manos del juez federal Alvin Hellerstein, quien debe conocer ahora varios reclamos de las partes antes de que el expediente siga avanzando hacia una eventual fase de juicio.
El punto más caliente de esta audiencia no gira solo en torno a las acusaciones, sino al financiamiento de la defensa. Los abogados de Maduro y Flores sostienen que el gobierno de Estados Unidos bloqueó de manera indebida el uso de fondos del Estado venezolano que inicialmente podían emplearse para cubrir sus honorarios, y alegan que esa decisión viola el derecho constitucional de los acusados a escoger a sus representantes legales.
La Fiscalía, sin embargo, ha pedido al tribunal que rechace esa línea de defensa. Los fiscales argumentan que la autorización inicial para usar esos fondos fue un error administrativo y remarcan que Washington no reconoce a Maduro como jefe legítimo del Estado venezolano. Bajo esa lógica, dicen que los acusados no pueden reclamar esos recursos como si todavía ejercieran esas funciones, aunque sí podrían usar fondos personales para pagar su representación legal.
Maduro enfrenta cargos federales ligados a narcotráfico y armas, mientras Flores también está acusada en el mismo expediente. El proceso se perfila como uno de los casos judiciales más delicados y simbólicos abiertos por Estados Unidos contra una figura que hasta hace poco estaba en el poder en América Latina. Por ahora, la audiencia de este jueves será importante para medir si el juez da paso a las peticiones de la defensa o si el caso sigue su curso normal hacia una batalla judicial de largo aliento.
