La tragedia ocurrida en un hogar de paso de Conani no puede analizarse únicamente desde la óptica penal. Tres adolescentes enfrentan hoy una acusación por la muerte de otra menor de 14 años, pero detrás de ese expediente existe una pregunta mucho más inquietante: ¿cómo una niña que estaba bajo la protección directa del Estado terminó perdiendo la vida dentro del lugar donde debía estar más segura? Cuando una familia entrega temporalmente a un menor al sistema de protección, lo hace confiando en que recibirá cuidado, acompañamiento y resguardo.
La decisión judicial de imponer internamiento provisional a las adolescentes investigadas permitirá que el proceso avance y que las responsabilidades individuales sean determinadas por los tribunales. Sin embargo, la justicia no puede detenerse ahí. También corresponde establecer qué ocurrió dentro de ese centro, cuáles protocolos fallaron, quiénes tenían la responsabilidad de supervisar a esas menores y por qué los mecanismos de prevención no evitaron un desenlace tan doloroso. La muerte de una adolescente bajo custodia estatal representa una alerta que ninguna institución debería minimizar.
Los hogares de paso existen para proteger a niños y adolescentes en situaciones de vulnerabilidad, no para exponerlos a nuevos peligros. La verdadera respuesta que esperan los familiares de la víctima y toda la sociedad dominicana no es solo una sanción judicial. Es la garantía de que ninguna otra familia tendrá que preguntarse cómo una niña que estaba bajo el cuidado del Estado terminó encontrando la muerte donde debía encontrar protección.
