EFE — Todo estaba preparado para una firma histórica que llevaba más de dos décadas en negociación. El escenario, uno de los hoteles más lujosos de Foz do Iguaçu, con las Cataratas como telón de fondo. Pero la ausencia de Europa a última hora transformó lo que iba a ser una celebración en una cumbre deslucida y cargada de reproches.
Los presidentes sudamericanos no ocultaron su decepción ante el aplazamiento del acuerdo comercial que debía sellarse este 20 de diciembre. El mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, advirtió que sin “voluntad y coraje político” no será posible cerrar un pacto que arrastra 26 años de retrasos.
La tensión también se hizo visible en los gestos. En la foto oficial, el presidente argentino Javier Milei pasó por detrás del anfitrión sin intercambiar palabras y dejó un espacio deliberado entre ambos. Más tarde, apenas se saludaron de manera protocolar.
Lula lamentó que en el mundo actual parezca más fácil “construir muros que puentes”, incluso dentro del propio bloque regional. Como símbolo de esa contradicción, recordó la inauguración del llamado Puente de la Integración entre Brasil y Paraguay, cuyo nombre contrasta con las dificultades reales para la libre circulación de personas y mercancías.
La organización de la cumbre reflejó el mismo desorden. Solo el discurso del presidente brasileño fue transmitido en directo, mientras otros países optaron por difundir sus mensajes en redes sociales o de forma grabada al cierre del encuentro.
Aunque los mandatarios coincidieron en que unidos son más fuertes, la impaciencia domina el ambiente. Argentina avanza en negociaciones bilaterales con Estados Unidos, mientras Uruguay inició su proceso de adhesión al tratado transpacífico. El bloque enfrenta el reto de adaptarse sin fracturarse.
La mayor diferencia interna volvió a ser Venezuela. Lula y el presidente uruguayo Yamandú Orsi rechazaron una intervención militar y advirtieron que sería una “catástrofe humanitaria”. Milei, en cambio, respaldó abiertamente la presión de Washington contra el gobierno de Nicolás Maduro y afirmó que la diplomacia ha fracasado.
“Estamos como el novio esperando que la novia se presente”, resumió gráficamente el presidente de Paraguay, Santiago Peña, en referencia a la ausencia europea.
El encuentro cerró con un mensaje común: el mundo mira con interés a una región clave por su producción de alimentos, energía y minerales estratégicos, pero el tiempo de las oportunidades económicas es limitado. “No puede subordinarse a la burocracia ni a la política”, advirtió Milei.
