Inicio EditorialCuando el uniforme deja de proteger

Cuando el uniforme deja de proteger

por Glenn Davis Felipe Castro
0 comentarios
Periodista Glenn Davis Felipe Castro

El cierre de diciembre dejó una señal preocupante para la seguridad ciudadana: hechos violentos recurrentes, muertes en contextos confusos y casos donde miembros de la propia Policía Nacional aparecen vinculados directa o indirectamente a la violencia. No son hechos aislados.

La Policía parece haber perdido el enfoque que la define como cuerpo del orden. Más reactiva que preventiva, más explicativa que disuasiva, la institución enfrenta una crisis de confianza que no se resuelve con operativos anunciados ni comunicados oficiales.

Cuando un agente del Estado se ve envuelto en un crimen, el daño va más allá del hecho puntual: se quiebra la autoridad moral del uniforme y se erosiona la confianza de la ciudadanía. El arma entregada para proteger no puede convertirse en una amenaza.

Reconocer el sacrificio de muchos buenos policías no implica ignorar las fallas estructurales. Al contrario, exige control interno real, sanciones firmes, formación ética permanente y un liderazgo claro que recuerde que la seguridad se construye con disciplina y respeto a la ley.

La Policía Nacional necesita reencontrarse con su misión esencial: proteger, prevenir y servir. Porque cuando el cuerpo del orden pierde el rumbo, el desorden deja de ser excepción y se convierte en norma.

También te puede gustar

Dejar un comentario