Buenos Aires. – La expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner continúa ingresada en una clínica privada de Buenos Aires, donde pasó las festividades de fin de año y se recupera desde hace trece días de las complicaciones derivadas de una apendicitis con peritonitis localizada, según informaron fuentes médicas.
Fernández, de 72 años, fue trasladada de urgencia el pasado 20 de diciembre al Sanatorio Otamendi tras presentar fuertes dolores abdominales. Allí fue sometida a una intervención quirúrgica y desde entonces permanece bajo estricta observación médica. De acuerdo con el último parte emitido el 29 de diciembre, la paciente presenta una recuperación lenta del íleo posoperatorio, una parálisis intestinal transitoria considerada una complicación frecuente tras cirugías abdominales.
El informe médico señala que la exmandataria mantiene drenaje peritoneal y tratamiento antibiótico endovenoso, aunque recientemente comenzó a ingerir alimentos semisólidos con buena tolerancia. Los especialistas indicaron que la internación se mantendrá hasta la recuperación completa del cuadro, el retiro del drenaje y la finalización del tratamiento antibiótico, siempre que no surjan nuevas complicaciones.
Este ingreso hospitalario representa la primera salida del domicilio de Fernández desde que, en junio pasado, comenzó a cumplir prisión domiciliaria tras quedar firme su condena a seis años de cárcel por irregularidades en la concesión de obras públicas, en el marco del caso conocido como Vialidad. Su traslado a la clínica requirió autorización judicial expresa.
En paralelo, la Justicia argentina rechazó recientemente un pedido de su defensa para ampliar el régimen de visitas permitidas en su vivienda y autorizar el uso de espacios comunes del edificio una vez reciba el alta médica, manteniendo así las restricciones impuestas por su condición de condenada.
La sentencia contra Fernández fue ratificada el 17 de junio de 2025 e incluye, además de la pena de prisión, inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, lo que marcó un hito político y judicial en Argentina.
A este escenario se suma que, desde noviembre pasado, la exmandataria enfrenta un nuevo juicio por corrupción, conocido como la causa de los cuadernos de las coimas, en el que se la acusa de liderar una asociación ilícita integrada por decenas de personas para el cobro sistemático de sobornos de empresarios a cambio de contratos estatales entre 2003 y 2015. Fernández asiste a este proceso de manera virtual.
Así, la hospitalización de la exjefa de Estado se produce en un contexto de alta tensión judicial y política, donde su estado de salud, su situación penitenciaria y las causas abiertas continúan concentrando la atención del país.
