Santo Domingo. — Antes de convertirse en dirigente del béisbol profesional y en una de las figuras de mayor proyección dentro de la organización de los Mets de Nueva York, Gilbert Gómez fue, como él mismo se define, “un muchacho de familia”, formado en un entorno donde la educación, la fe y los valores ocuparon siempre el primer plano.
Durante una entrevista concedida a Dialogando con Glenn Davis, Gómez repasó su historia personal y habló de una niñez tranquila, sin sobresaltos, vivida en Santo Domingo Este, en un hogar estable con padre y madre presentes, junto a sus dos hermanos.
“Fue una niñez calmada, forjada en valores y en educación”, recordó. Según explicó, en su casa el estudio era una prioridad innegociable. “Mi padre y mi madre siempre creyeron que primero había que educarse y después todo lo demás”, afirmó.
El vínculo con el béisbol surgió desde muy temprano, impulsado por su padre, quien lo llevó a la liga La Javilla cuando apenas tenía cinco años. Ese primer contacto marcó el inicio de una relación con el deporte que, con el paso del tiempo, se transformó en vocación, disciplina y una carrera profesional sostenida.
Criado bajo principios cristianos y con una formación vinculada a la Iglesia Católica, Gómez describió su crecimiento como el de una familia de clase media, donde nunca sobró lo material, pero tampoco faltó lo esencial. “Lo importante no era lo que se tenía, sino cómo se vivía”, dejó entrever durante la conversación.
Gómez subrayó que la formación académica siempre fue parte del equilibrio familiar que lo acompañó desde la infancia y que, según sostiene, ha sido clave en su desarrollo personal y profesional.
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