Washington.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que su gobierno no descarta una intervención militar si se pone en riesgo la base estadounidense de Diego García, ubicada en el archipiélago de Chagos, cuya soberanía el Reino Unido acordó ceder a Mauricio.
La advertencia fue realizada tras una conversación telefónica con el primer ministro británico, Keir Starmer, en la que Trump dejó claro que Estados Unidos mantendrá el control operativo y estratégico de la instalación militar.
“Si el acuerdo de arrendamiento se rompe en el futuro, o si alguien amenaza o pone en peligro nuestras operaciones y fuerzas en Diego García, me reservo el derecho de asegurar y reforzar militarmente la presencia estadounidense”, afirmó el mandatario.
Trump subrayó que no permitirá que la presencia militar de Estados Unidos en una base que calificó como “vital” sea cuestionada por “afirmaciones falsas o argumentos medioambientales sin fundamento”.
Un acuerdo que reabre tensiones geopolíticas
En mayo de 2025, el Gobierno del Reino Unido acordó transferir la soberanía del archipiélago de Chagos a Mauricio, comprometiéndose al mismo tiempo a arrendar la base militar de Diego García por un período de 99 años, con un pago anual de 101 millones de libras esterlinas.
El archipiélago, situado en el océano Índico, es considerado un punto estratégico clave para la proyección militar de Estados Unidos en Asia, África y Medio Oriente. Desde Diego García, Washington opera buques de guerra y bombarderos de largo alcance, lo que convierte la instalación en un eje central de su red global de defensa.
Críticas a Londres y mensaje a rivales
Trump ya había cuestionado públicamente la decisión del Reino Unido, calificándola como “un acto de gran estupidez” desde el punto de vista de la seguridad nacional. Según el mandatario, la cesión de soberanía podría ser interpretada como una señal de debilidad por potencias como China y Rusia.
“No hay duda de que China y Rusia han tomado nota de este acto. Son países que solo reconocen la fuerza”, sostuvo, al tiempo que aseguró que, bajo su liderazgo, Estados Unidos ha recuperado el respeto internacional.
Las declaraciones reavivan el debate sobre el equilibrio entre acuerdos diplomáticos, soberanía territorial y control militar en zonas estratégicas, en un contexto de creciente competencia geopolítica entre las grandes potencias.
