LONDRES. – El número de abortos en Inglaterra y Gales alcanzó en 2023 su nivel más alto desde 1967, impulsado principalmente por presiones económicas y el aumento del coste de vida, según datos oficiales del Gobierno británico.
Las cifras publicadas por el Ministerio de Salud del Reino Unido indican que el total de abortos fue de 277,970, un incremento del 11 % respecto a 2022 y el mayor registro desde la entrada en vigor de la Ley del Aborto.
La tasa también marcó un máximo histórico, con 23 abortos por cada 1,000 mujeres de entre 15 y 44 años, con aumentos en todos los grupos de edad, incluidas las menores de 18 años.
Del total de procedimientos, el 81 % se realizó en clínicas privadas subvencionadas por el sistema público de salud, el Servicio Nacional de Salud, mientras que el 17 % tuvo lugar en hospitales públicos y el 2 % restante fue financiado con fondos privados.
Los datos reflejan además un predominio de los abortos médicos realizados en el hogar mediante el uso de pastillas, que representaron el 87 % de los casos, frente al 13 % de procedimientos quirúrgicos, una proporción que ha disminuido de forma sostenida en la última década.
La presidenta del Real Colegio de Ginecología y Obstetricia, Alison Wright, señaló que detrás del aumento existen múltiples factores socioeconómicos, entre ellos la presión económica y el encarecimiento del coste de la vida, que influyen en las decisiones reproductivas de las mujeres.
Wright también apuntó a la sobrecarga de los servicios de salud sexual en comunidades desfavorecidas como un elemento que contribuye al aumento de las tasas. En la misma línea, Katie Saxon, directora de comunicaciones de la organización benéfica British Pregnancy Advisory Service, advirtió que ninguna mujer debería verse obligada a interrumpir un embarazo por razones exclusivamente económicas.
