Inicio OpiniónLa vida es un ratito

La vida es un ratito

por Milagros Méndez
0 comentarios
Periodista y locutora Milagros Méndez

La muerte no avisa. La vida es un ratito.

Cada día Dios y el universo nos lo recuerdan, pero muchas veces vivimos como si tuviéramos todo el tiempo del mundo, como si siempre hubiera un mañana, como si las despedidas fueran algo lejano que nunca nos tocará de cerca.

Hoy tocó despedir a Scarlet Rivas Hernández, menor de edad, y a Rolfi Stil Martínez, de apenas 19 años. Dos vidas que recién comenzaban. Dos historias con tantas páginas por escribir, tantos sueños por cumplir y tantas ilusiones por realizar.

Aspiraciones de ser profesionales, de terminar la escuela, de alcanzar metas, de hacer sentir orgullosas a sus familias y de vivir todo aquello que la juventud promete. Sueños que quedaron suspendidos, abrazos que ya no podrán darse y palabras que se quedaron sin decir.

Y es que cuesta entender cómo la vida puede cambiar en un instante. Cómo alguien que ayer estaba aquí, compartiendo sonrisas, haciendo planes y soñando con el futuro, hoy se convierte en un recuerdo, en una fotografía, en una lágrima y en un vacío imposible de explicar.

PUBLICIDAD

Qué efímera es la vida y qué fácil es perderla. Qué frágil es nuestra existencia y qué poco control tenemos sobre el tiempo que nos queda.

A veces nos preocupamos demasiado por cosas que no tienen importancia, nos aferramos al orgullo, dejamos para después las llamadas, los abrazos, los perdones y las palabras bonitas. Nos enojamos por pequeñeces, nos distanciamos por tonterías y olvidamos que nadie tiene la vida comprada ni el mañana garantizado.

Hoy, la partida de estos dos jóvenes nos recuerda, de la manera más dolorosa, que la vida no se mide por los años que vivimos, sino por las huellas que dejamos en el corazón de los demás.

Que nunca nos falte tiempo para amar, para perdonar, para agradecer, para abrazar a nuestros padres, besar a nuestros hijos, cuidar a nuestros amigos y decirles a las personas que queremos lo importantes que son para nosotros. No esperemos una despedida para valorar una presencia, ni una ausencia para reconocer cuánto significaba alguien en nuestra vida.

A sus familiares y seres queridos, que Dios les conceda la fortaleza que necesitan para sobrellevar este dolor tan profundo. Que encuentren consuelo en los recuerdos, paz en medio de tantas preguntas y esperanza en la fe, incluso cuando el corazón no encuentre explicaciones.

Vuelen alto, Scarlet y Rolfi. Que Dios los reciba en su infinita misericordia y que sus vidas, aunque demasiado breves, jamás sean olvidadas.

Porque la vida es un suspiro, el tiempo no se detiene y nadie tiene asegurado el próximo amanecer.

También te puede gustar