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30 de Marzo sin desfile

por Glenn Davis Felipe Castro
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Periodista Glenn Davis Felipe Castro

La Batalla del 30 de Marzo es una de las gestas más importante de la historia dominicana y una de las mayores razones del orgullo de Santiago. Por eso, cualquier decisión que tenga que ver con su conmemoración debe manejarse con especial cuidado, con respeto a la memoria patriótica y con sentido de oportunidad.

Que el Gobierno quiera enviar una señal de austeridad en medio de la crisis internacional puede entenderse. Ahorrar recursos públicos, en momentos de tensión económica, es una medida que en principio luce correcta. El problema no está en la intención, sino en el momento en que se tomó la decisión de suspender el desfile cívico-militar del 30 de marzo.

Si el montaje del acto estaba ya prácticamente listo a pocas horas de la actividad, entonces la austeridad llegó tarde. Porque una cosa es evitar un gasto antes de comprometerlo, y otra es cancelar un acto cuando ya buena parte de la logística estaba ejecutada.

El país puede aceptar sacrificios, y también puede comprender medidas de sobriedad. Lo que no debe normalizarse es la improvisación. Si había que suspender el desfile, la decisión debió tomarse a tiempo. La austeridad puede ser necesaria; lo que no debe serlo son las decisiones tardías.

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